tendencias gastronómicas 2018

Fin y comienzo de año. Es el momento de las listas de lo mejor del año que dejamos y de los futuribles del año que entra. Ya habréis leído varios artículos sobre las tendencias gastronómicas del 2018. La fusión total de culturas, la vuelta a los clásicos, los fermentados, las semillas, los insectos, los modelos ecológicos y saludables, la guerra a los alimentos procesados, los restaurantes-espectáculo, las barras, las cocinas integradas en la sala, la digitalización del restaurante, la influencia de la estética instagramer…

La mayoría son tendencias que se repiten en los últimos años y que siguen su camino a consolidarse o a diluirse. Otras aparecen tímidamente, aunque con años de recorrido todavía. Y muchas conviven entre ellas siendo contradictorias.

Sin embargo, hay una tendencia que hay que analizarla con atención. ¿Por qué? Porque ha nacido con mucha fuerza desde abajo, como una reivindicación del propio cliente. Hablamos de la honestidad y la transparencia. El cliente exige ahora cada vez más verdad en lo que consume, pero también en cómo lo consume, en cómo se elabora y de dónde procede. El sector y la industria se han dado cuenta de que es un aspecto que el cliente premia y castiga con su consumo. Y como ocurre siempre, el dinero manda.

Esta reivindicación ha determinado algunos de los cambios y tendencias de las que hablamos en los últimos años:

El precio en las cartas

Raro es ya ver publicadas las cartas en las webs sin precios. Incluso los restaurantes de alta cocina y copete, donde era más habitual, han cedido a esta demanda del público. Y es que no existen razones para no hacerlo, porque lo único que provoca es incomodar al cliente, que en pocos minutos dará con una imagen en Google de sus precios, para decidir si puede o no permitirse la visita. ¿Qué pasa si un cliente que no se puede permitir el ticket de tu restaurante acude a ciegas sin saber lo que va a pagar? Se traducirá muchas veces en una opinión descontenta, que recalcará, sobre todo, los precios altos e injustos de tus platos. Lo aconsejable para nosotros es publicarla y tenerla actualizada con los precios, tanto en la web como en las redes sociales que nos lo permitan, como Facebook y Google My Business.

La comunicación en las redes sociales

Es cada vez, también, más de verdad, más real. Se premia la humanización de las marcas de los restaurantes y de los cocineros. Una comunicación cercana, que enseñe el backstage de los restaurantes, sus equipos y su día a día. Es muy eficaz en redes como Instagram utilizar fotos del personal trabajando o interactuando con los clientes.

Las cocinas abiertas

La transparencia ha llegado incluso a derribar muros. Las tripas de los restaurantes quedan a la vista, y no solo en las propuestas más informales y canallas como las barras de Aralló TabernaKitchen 154; también en restaurantes más sobrios como el caso de Bibo Madrid, Santerra o Amazónico, entre muchos otros.

tendencias gastronómicas 2018

La procedencia de los alimentos

El consumidor lleva tiempo exigiendo más claridad en los etiquetados de los productos que compran en el supermercado. Buscan alimentos saludables, ingredientes naturales y procesos de elaboración sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. Los oídos sordos y las manos lentas de la administración han provocado el enorme éxito de hashtags como #comidareal, #realfood o #masmercadoymenossupermercado. Y el poder de las redes sociales ha hecho el resto. La industria alimentaría por fin empieza a tomar conciencia, y cada vez veremos más etiquetas en los productos donde leer toda esta información.

El cliente del restaurante también es cada vez más exigente en esto. Y pronto las cartas no solo ofrecerán información sobre alérgenos o platos gluten free como ya se hace en muchos restaurantes; también veremos descripciones más largas de sus platos, con datos sobre su composición nutricional, las propiedades de sus ingredientes o los procesos de elaboración. 

Los usuarios como prescriptores

Tampoco es casual el éxito de las páginas de opiniones como Tripadvisor o de los perfiles de foodies que recorren las mesas en busca de fotos para alimentar a sus miles de seguidores en Instagram. El cliente muchas veces decide si ir a un restaurante o no, sin ni siquiera pasar por su web. Le basta una opinión, una foto o un post de estos usuarios, porque en ellos encuentran más verdad que en los textos descriptivos y las fotos de estudio de los restaurantes. Es un aspecto importantísimo que debe tenerse en cuenta en las estrategia de comunicación de cualquier restaurante.

 

Son todos pequeños gestos de sentido común, que determinarán en gran medida el éxito o fracaso de cualquier proyecto gastronómico. Lo único que tenemos que hacer como propietarios es ponernos en el lugar de nuestro cliente o consumidor. Escucharles y ofrecerles lo que nos piden: honestidad en el producto y en nuestro trabajo. Es una cuestión de confianza.

 

AQUÍ te respondemos si tienes dudas sobre cómo gestionar la comunicación de tu marca gastronómica. THINKINFOOD ESTUDIO 

 

La tendencia gastronómica del 2018: la honestidad
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